Diezmadas/
Miríadas de latencias
se hacen túmulos.
Invisibles.
El damero sin fin
los arrolla
en el juego ineluctable.
El pasto crece sobre el humus
fogueado
de lo que fue.
Túmulos apilados
hacia el atrás del tiempo. . .
La perspectiva traspasa
el marco del cuadro.
Se pierde en ese allá
ostentosamente lejano.
Ahora, por encima. . .
el pasto fresco.
Así de simple:
como si nada!
Pero esa frescura
trae el alimento que deglute
el universo. Todo.
En las entrañas del tiempo
sólo el “gerundio”
visiblemente efímero
transcurre.
Inédito.
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