con la sombra de Hamlet.
Honda perplejidad del yo
en la magnitud de lo eterno.
El yo sustancial/
disperso/ atemporal.
Cósmico y aún “más.”
Impregnado de infinita pequeñez.
Partículas que se acercan/ quietas
en sigilo inconsciente al “religare”.
El yo multitudinario...
que emigra de la Tierra y regresa/ intermitente...
¡Cuántas estrellas deberán albergar sus noches
hasta el estallido del amanecer?
Hamlet no lo pensó bien.
Es “estar” o “no estar".
“He ahí la cuestión.”
Es el siempre “soy” del “estar” temporal
en el vuelo inapelable.
El siempre “yo” / en la infinitud
de lo que “Es”.
Inédito
Querida Raquel, gracias por acercarme tu poesía. Siempre profunda y medulosa tu inspiración. Me gustó mucho Melómana, porque me acerca a otro de mis amores, el piano. No sé si decir la música y el piano después. Te felicito de corazón !!
ResponderEliminarQuerida Reyna, no te agradecí inmediatamente tu cálido comentario porque no me encontraba en Córdoba.Me emocionaron mucho tus palabras.
ResponderEliminarMil gracias!