Todos los que pude.
He trepado por el cordel de la rosa
rimando loas con sus espinas
para conocer
el trasfondo de la “causa”…
la mítica dualidad
que quiebra los hechizos del amor /
los del río profundo y de la tierra fértil.
La dualidad que el tiempo
deshoja con avidez, dejando intactas
-por breve cesura cósmica-
algunas espinas… algunos pétalos.
¡Y no hay muerte!
El infinito remonta sus reminiscencias.
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