No lo reconocí! ¡no pude!
Yo vestía túnica de noche... mis ánforas
se asfixiaban.
Él llevaba una máscara deshilachada
de impetuoso vino.
Un aura de lluvia morada lo envolvía.
Y yo... vestida de noche sin luna
no lo reconocí!
Falló mi olfato.
Mi sexto sentido. Fallaron los diversos.
Todos los diversos.
Ensombrecido en vides... no pudo impactar
en mi piel sedienta/
en las sosegadas grietas de roca milenaria
donde ella se camufla.
Y se alejó.
Cuando vuelva, si vuelve...
no harán falta los diversos / ningún diverso.
No hará falta el olfato
escudriñando los pámpanos.
Ni el sexto sentido... lo inefable
que apresa los sueños derramados en racimos.
Ni la piel reseca en grietas
con el reclamo de los jugos, para la sed
enclaustrada.
No harán falta!
Sólo será necesario...
¡resucitar!
y vestirse de Luna
en cuarto creciente.
¡Me gustó mucho!
ResponderEliminar¡Felicitaciones!
L. S.