Me urgen.
Me sorprenden.
Me pasan por encima… los soles
devoradores
entre los arcos de la noche.
Fugaz, la vorágine
de sombras
entre los ictus del alba.
Se llevan los hálitos
¡Apasionados!
Y un clamor
desde las entrañas
busca el amparo
de una de una región
sin tiempo.
Las células germinales del numen
se rebelan.
Arrecian con sus piquetes.
Exigen riego e impávidos relojes.
Los días
agonizan en las horas… las horas
en los minutos.
Los minutos ¡no
existen!
Y un arsenal de manos/ de pupilas absortas/
de tendones en acción
multiplicados
sobrevuelan el tiempo
fantasmal.
del libro LOAS EN LA CINTURA DEL TIEMPO.
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