viernes, 12 de mayo de 2017

DESDE EL MAGMA


Recordando los brochazos en “llamas” de la extraordinaria pintura de Van Gogh.


El amarillo trigal
se enciende
en la paleta del pintor.
Presiente en la espiga
la llama.
Puede aspirar el humo de la hogaza
y la ofrenda de los granos.
El campo se incendia
no porque Vincent  lo quiere.
El campo se incendia
porque el amarillo es la promesa
que vierte  el sol
amagando vida en la punta del pincel.
En la mies la pasión derramada
suelta la danza
de los días que fueron
y  los que vendrán.
El comienzo de la espiga
estuvo en el magma.
Y la llama que vuela con el viento
se aglutina
en el corazón del hombre.

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