naturalmente
a mis raíces ígneas.
Ahí está mi origen/
la roca humeante
que destila en su camino
la búsqueda del río.
En las orillas
el árbol lame los recuerdos.
Apresa las visiones
apocalípticas
que fueron arrasadas
hasta llegar a la arena…
Astillas de fuego que se licuaron
en el cauce…
El mismo cauce
profundo/
irreductible, que arrastra los milenios
hacia el mar.
En el centro del trayecto
está ella…
A su radiante gravedad
muchos sucumben.
El humano afán por alcanzar sus galas
es el imán
que nos lleva a desangrarnos
en el punzó
de sus espinas.
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