¿Quién puede decir que no lo haré?
¿Quién?
Allá, en las marañas
rojas de la sangre
saldré a beber
la pócima de Eros.
Quién podrá saltar la
cerca
y alcanzarme…
hundir sus garantías
de pasión
en el escueto
pasadizo de la risa
sin enfrentarse a Tánatos
apuñalándome en el
asedio…
Sin resbalar hacia el
estiaje del adiós
y desaparecer
en un raro aire
intangible…
No hay comentarios:
Publicar un comentario