domingo, 28 de mayo de 2017

EN LAS MAREAS DE LA NOCHE


La noche transita…
en la tierra.
Las pasiones se desbordan.
Devienen en incertidumbres.
Vanas.
Las espinas relucen afiladas. Se clavan
donde más duele.
También están las luces… aunque
no son pocos los casos
en que el amor las apaga
para celebrar sus vendimias.
La noche gira y yo… tranquila en mi cama
quiero dormir, después del pensamiento que giró
y giró/ perturbador
empapándome como lluvia!
En mi cama
mientras la noche transita, intento no escuchar
el rumor de las mareas.
Debería ocurrir una gran implosión
en la cavidad honda de mi conciencia
para que yo me sumerja en ellas
tratando de aliviar sus arremetidas… de menguar
el sufrimiento de los que se ahogan/
de los que gritan y lloran sus desconsuelos.
Yo debería ser capaz de ir a besar el llanto
que se escurre por la soledad de sus grietas.
Ellos están en la plenitud de sus espinas.
Les está vedada la esplendencia del plenilunio/
la titilante danza de las estrellas/ y qué decir
de los jardines primaverales
en la tenue blancura de la atmósfera
Para ellos… sólo la niebla.
Yo/ estática en mi cama, ansío que lleguen
las verdaderas luces…
 las del alba invisible de los cielos invisibles/
porque
las del alba planetaria
no serán suficientes para todos.
Algunos seguirán entrampados
en la ruidosa marea de la noche.
Mientras tanto yo
me duermo tranquila, después de balbucear
un fervoroso ruego/ con los ojos abiertos
hacia el negro cielo raso,
convertido en directo túnel
al cielo…
No soy capaz de saltar
por encima de mis subterfugios
y llegar hasta ellos con algo de mis besos
y algo de mis panes.
Me duermo con aquella piedad frustrada
y el consuelo de la plegaria.

No hay comentarios:

Publicar un comentario